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Intervención en el jardín del museo Marès

El Jardí Secret, maig-juny 1992

Autor: Vicente Ferran Martinell

Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Museos del año 1992, la entonces directora del Museo Frederic Marès de Barcelona, Dolors Farró, invitó a Brigitte Szenczi y Juan Antonio Mañas a que hicieran una intervención en el patio, que correspondía al antiguo verger (huerto) del edificio, con la intención de que permaneciera expuesta durante la primavera.
El Museo está enclavado en el Barrio Gótico barcelonés, junto a la Catedral. Es uno de los edificios más notables del gótico civil de la ciudad y alberga las colecciones donadas por el escultor Frederic Marès. El museo es un ejemplo de lo que podía llegar a coleccionar el amateur ilustrado con inteligencia, gusto personal y sensibilidad durante la primera mitad del siglo XX, sin necesidad de disponer de un presupuesto desmesurado. En la actualidad constituye una de las colecciones más importantes de escultura española en talla, tanto medieval como renacentista y barroca, además de albergar piezas arqueológicas y, en el apartado que recibe el nombre de “Museo Sentimental”, las más variadas colecciones de curiosidades, juguetes, monedas, llaves, vitelas y un largo etcétera.
El acceso al museo se realiza a través del patio en el que Brigitte Szenczi y Juan Antonio Mañas iban a realizar su intervención. Es un espacio aislado, rodeado de antiguos muros, con un estanque con fuente central, al que se asoma la galería gótica del primer piso. Es en esta galería que los dos artistas realizaron su obra y es en este contexto que idearon su intervención.

JARDÍ SECRET

Brigitte Szenczi y Juan Antonio Mañas decidieron instalar en el patio gótico un Jardín Secreto, Jardín cerrado o Hortus conclusus, siguiendo una tradición que pertenece a las tres culturas del libro – hebrea, cristiana, islámica – y que había alcanzado su primer desarrollo en el medioevo, época tan estrechamente vinculada al lugar de la instalación. Teniendo en cuenta, además, que en el lugar que ahora ocupa el patio, se hallaba antiguamente el verger (huerto, jardín) del edificio.

El Jardín consistió en una construcción octogonal, de muros elevados, en torno al estanque con fuente situado en el centro del patio. En el interior de dicho octógono se introdujo una vegetación abundante de árboles y plantas cuyas ramas y hojas asomaban por encima de los muros. Una iconografía variada, perteneciente a diferentes culturas y épocas, decoraba los muros del recinto en alusión al espacio museístico en el que se había erigido el Jardín.

Szenczi & Mañas - Jardi secret - 1992

La intención de los artistas era la de introducir en el patio una construcción de alto contenido simbólico, una suerte de conglomerado de símbolos, una estructura que recelara en su interior una serie de signos, al igual que una caja china.

Los elementos que confluían allí encerrados eran: el estanque, la fuente, el agua, el centro, las plantas, el jardín, lo cerrado, el octógono. Objeto de contemplación y que al mismo tiempo permitía al visitante componer una serie de asociaciones y combinaciones significativas, conducirle a la meditación o ensoñación. Así, por ejemplo, el octógono, intermediario entre el cuadrado y el círculo, estructura de la mayoría de los baptisterios, el agua y la regeneración.

Jardín Secreto, lugar recóndito, cuyos muros se han de rodear para penetrar en él a través de su puerta invisible, imagen de lo interior, del alma.

 

 

Nota

El Jardí Secret se instaló en un momento en que una pertinaz sequía que duraba desde el otoño anterior asolaba el país, al día siguiente de ser erigido se inició un ciclo de lluvias abundantes y generosas que saciaron la sed de los campos.