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La casa-mandala del Sr. Hoc

La casa-mandala del Sr. Hoc

Una de estas misteriosas existencias en las que ficción e historia parecen andar confundidas, es la del Sr. Hoc, que hizo construir en el cantón de Grisons, en Suiza, una Casa-Mandala al poco de concluir la devastadora guerra

 

 

Génesis de la obra

No es fruto de la casualidad el que la obra de Brigitte Szenczi y Juan Antonio Mañas inspirada en el edificio mandala del Sr. Hoc se presente en la galería Arco Romano de Medinaceli, pues fue en esta localidad, concretamente en el paseo que la circunda al pie de las murallas, que nuestro amigo Ignacio Gómez de Liaño comenzó a hablarnos de los diagramas de la antigüedad y de las investigaciones que en torno a estos asuntos había iniciado. Ello sucedía en agosto de l99l, verano tras verano, y mientras Gómez de Liaño proseguía con su tarea, centraba esta nuestras conversaciones e incluso creo que orientaba nuestras excursiones, los lugares de predilección elegidos, y los paseos nocturnos con la intención de contemplar el orbe estrellado y aprender a ver las imágenes de las constelaciones.

Eran cuestiones que habían ocupado a los hombres en la antigüedad. pero no las sentíamos como enigmática arqueología, pues intuíamos que a través suyo se podían abrir perspectivas iluminadoras para el hombre moderno.
Requerían, eso si, una maduración lenta y tiempo para dar sus frutos. Gómez de Liaño iba a emplear diez años de intensa labor para dar a luz a su libro El círculo de la sabiduría.

Y, de todos los amigos que solemos reunirnos en Medinaceli, B. Szenczi y J. A. Mañas iban a resultar los mas implicados, desde el momento en que el escritor les encargó la reconstrucción de cuatro diagramas cuya existencia se había perdido y de los que queda tan solo documentación escrita. Se trataba de dos diagramas gnósticos y de dos maniqueos.

Al ejecutar este trabajo ambos artistas se dieron cuenta de la importancia y del interés de estas estructuras diagramáticas.

Importancia histórica porque fueron utilizados desde la antigüedad clásica por numerosas escuelas filosóficas y religiones, tanto de oriente como de occidente, hasta perdurar en los mandalas budistas.

Interés porque con estos diagramas el hombre conseguía llevar a cabo una representación cosmológica. Intentaban conciliar – en palabras de Gómez de Liaño- imagen y concepto, lógica y simbólica, consciencia e inconsciencia, realidad y representación, cerebro y corazón; en fin, las dimensiones estéticas, gnoseológicas y éticas de la vida. Y ello se conseguía por medio de un sistema de imágenes. B. Szenczi y J. A. Mañas se preguntaron si era posible dar, desde las perspectivas del hombre contemporáneo, nueva vida al diagrama.

Esta pregunta recibió un impulso cuando el poeta Vicenç Altaio les pidió una colaboración para la revista CAVE CANIS. Desde siempre B, Szenczi y J. A. Mañas han estado abiertos a estos encuentros, a las cifras que marcan los dados del azar, a los sucesivos emplazamientos en los que se va situando su obra. Ahora era Altaió, quien desde los ámbitos de la modernidad, les empujaba con su demanda hacia la resolución de un diagrama nuevo.
Les faltaba otro punto de apoyo e intentaron averiguar qué es lo que se podía haber hecho en este sentido durante el siglo XX. Y encontraron la clave en una de estas misteriosas existencias en las que ficción e historia parecen andar contundidas, en la del Sr. Hoc, que hizo construir en el cantón de Grisons, en Suiza, una Casa-Mandala al poco de concluir la devastadora guerra.

 

La casa-mandala del Sr. Hoc

 

 

La Casa-Mandala del Sr. Hoc

Es muy poco lo que sabemos de Adam Hoc, nuestra incertidumbre es tanta, que preferimos decir lo menos posible para no incurrir en error.
Parece ser que el edificio. todo el concebido hacia dentro, era una representación emblemática de su personalidad, ya que visto del exterior ofrecía la apariencia de un muro blanco, no muy alto, que seguía el contorno cuadrado de la construcción. En cada uno de sus cuatro lados se abría una puerta a la altura del primer piso, a la que se accedía por una sobria escalera.
Desgraciadamente fue derruido al poco de morir el Sr. Hoc. a comienzos de los años 70. Pero nos ha sido posible reconstruir la concepción del edificio gracias a que se ha conservado el documento que dirigió al arquitecto que debía realizarlo y en el que se describen las líneas directrices para su construcción.

La casa-mandala del Sr. Hoc

La Casa-Mandala se hallaba en el claro de un bosque, en el interior de una gran propiedad a la que se accedía libremente, a lo largo de un camino sinuoso. Al lado del edificio había otro mas pequeño, una confortable cabaña, en la que realmente vivía el Sr. Hoc. De hecho, la Casa-Mandala no estaba concebida pare vivir en ella, si no tan solo pare poder estar.
El plan del edificio no podía ser mas simple en su estructura y obedecía a una organización simbólica muy precisa. La planta del edificio consistía en un cuadrado en torno a un patio central, en cuyo interior había un laberinto circular.

El eje de la estructura lo constituía una cruz de brazos iguales. En cada uno de estos brazos decidió el Sr. Hoc que alojaría la representación de una facultad humana. Las cuatro elegidas fueron:

El Amor, la Acción, el Pensamiento y la Imaginación

 

La casa-mandala del Sr. Hoc - Amor El Amor se orientaba al Este, su estación era la Primavera, su sentido el Tacto. le correspondía el color Verde y su elemento era el Agua. Las puertas de sus dependencias son las del solsticio y están entreabiertas.

La casa-mandala del Sr. Hoc - Amor
La Acción miraba al Sur su momento era el Verano, su sentido el Olfato. su color el Blanco y su elemento el Aire móvil. Sus puertas están abiertas.

La casa-mandala del Sr. Hoc - Pensamiento
El Pensamiento se situaba al Oeste, su estación era el Otoño, su sentido el Gusto, se revestía de Amarillo y su elemento era la Tierra. Sus puertas del solsticio están entrecerradas.

La casa-mandala del Sr. Hoc - Imaginación
La Imaginación se concentraba en el Norte, en invierno, requería la Vista interior, se vestía de Rojo y su elemento era el ardiente Fuego. Sus puertas al exterior están cerradas.

 

Amor – Acción – Pensamiento – Imaginación

A cada una de estas potencias humanas les correspondían cuatro habitaciones, que eran como otras tantas casillas, en las que se alojaban los símbolos de las facultades que concurren a su realización.

La casa-mandala del Sr. Hoc - Imaginación

Amor requiere el concurso del Instinto, la Sensualidad, la Unión y el Juego.
Acción pide Perseverancia, Esfuerzo, Expansión y Voluntad.
Pensamiento necesita Intuición, Memoria, Conocimiento e Inteligencia.
Imaginación solicita Interiorización, Despojamiento, Éxtasis, Contemplación.

Cada uno de los conceptos abstractos que acabamos de enumerar estaba representado por una imagen, alojada en la puerta o dependencia correspondiente.

 

Con lo que la casa era, en realidad, una casa de imágenes, proyección de distintas y complementarias potencias humanas.
Pero si Adam Hoc había dejado claramente expuesto en el documento de referencia cual era la estructura y el contenido de la Casa-Mandala, nada se decía en el mismo de como debían ser las imágenes.

B, Szenczi y J. A. Mañas decidieron emprender una reconstrucción imaginaria de lo que había podido ser la Casa-Mandala.

La casa-mandala del Sr. Hoc La iconografía clásica solía representar estos conceptos mediante la figura humana acompañada de atributos, pero ambos artistas iniciaron una labor de renovación iconográfica, empleando objetos, ingenios mecánicos u otros elementos de representación, para que la casa pasara a ser también una casa de maravillas. en el espíritu del jardín de Locus Solus descrito por Raymond Roussel.

El proyecto de Adam Hoc dirigido a su arquitecto y la labor de reconstrucción iconográfica efectuada por B. Szenczi y J A. Mañas se dio a conocer al publicarse en la revista CAVE CANIS.

 

La representación pictórica

La traducción del proceso creativo que acabamos de describir a la pintura era casi inevitable, al ser éste el medio de expresión que emplean habitualmente ambos artistas.

Se inscribe además en un ciclo temático, sistema con el que suelen desarrollar y presentar su trabajo que, en cada nueva etapa, toma como punto de partida un tema acotado de antemano. Y les permite también presentar su pintura siguiendo una mise en scene, provocar en el publico un cierto recorrido físico y mental, que ya se había dado en otras muestras suyas anteriores: las exposiciones Cine Foliíes, de 1979. La mesa está servida, en la Sala Vinçon, de 1989, o el Jardí Secret. en el patio del Museo Mares de Barcelona, en 1992.

La casa-mandala del Sr. Hoc

La Casa-Mandala del Sr. Hoc se transforma, en la versión pictórica que nos proporcionan B. Szenczi y J. A. Mañas, en un políptico formado por 40 unidades o cuadros de pequeño formato, a los que hay que añadir la representación del laberinto central.

Es este un conjunto fijo y, a la vez, móvil. Fijo ya que los elementos estructurales definidos por Adam Hoc señalan unas directrices que no se pueden eludir gratuitamente. Móvil debido a que su ejecución en 40 piezas separadas permite efectuar una serie de variantes en su presentación, que incitan a establecer diferentes recorridos por sus dependencias.
En nuestra visita actual podemos entrar en la casa imaginaria por la puerta de la aurora y la primavera, en las estancias del amor. Allí nos encontraremos con las estancias de la unión, del juego, de la sensualidad y del instinto.

 

Y, siguiendo el ciclo de las estaciones, ir recorriendo las distintas alas del edificio, a fin de descubrir las relaciones potenciales que se nos proponen, como que el amor inspira la contemplación y acaba en el juego o bien que la acción se da en la conjunción del juego y la voluntad.

 

Se le ofrece así al visitante un lugar de la memoria al que poder regresar cuando a través de esta topografía de imágenes viaje en su imaginación,

Autor: Vicenç Ferrán Martinell